Nuevamente una ciudad europea es blanco de ataques terroristas, con lamentables consecuencias en pérdida de vidas humanas. Provocar terror es el objetivo, nunca más clara una denominación. Y es algo que se logra fácilmente cuando se tiene la sensación de que puede pasar en cualquier parte, en cualquier momento. Especialmente porque los violentos tienen entre sus objetivos puntos neurálgicos, muchos de ellos, como el caso de Londres, muy visitados por los turistas.
Cinco muertos y 40 heridos es el más reciente saldo de este ataque que ha herido el corazón londinense y mientras las autoridades realizan las investigaciones y detenciones pertinentes, además de las consecuencias políticas que pueden tener en Europa la proliferación de este tipo de atentados que solo suma puntos a los movimientos nacionalistas, suele afectar también a un importante sector económico como lo es el turismo.
Casos emblemáticos han sido los de Turquía, que debido a los múltiples ataques que sufren desde hace tres años, han visto descender su turismo un 27,89 por ciento, tan solo en el primer semestre de 2016, según las estadísticas del Ministerio de Cultura y Turismo de ese país.
Más cerca está el caso de Francia, otro gran destino mundial, que por las mismas razones ha perdido un 10 por ciento de los turistas que le visitan, como declaraba el pasado año Matthias Fekl, secretario de Estado para la Promoción del Turismo, acerca del primer trimestre del mismo periodo.
Mientras que Bélgica, que precisamente este miércoles conmemoraba el primer aniversario de los atentados en Bruselas que causaron 32 muertos y más de 300 heridos, decidieron mantener una inteligente campaña de marketing para demostrar que siguen siendo un destino seguro para los turistas.
Y aunque aun es muy pronto para conocer si este nuevo ataque traerá consecuencias al turismo en Reino Unido, es lógico pensar que en los próximos meses, algún efecto pueda tener en este sector de la economía, que precisamente, a pesar de otros posibles efectos negativos del Brexit, observaba con buenos ojos la reciente disposición de los turistas extranjeros a realizar un mayor gasto, a raíz de la depreciación de la libra.
Fuentes: Barclays, Conlumino, Office for National Statistics (UK) y VisitBritain.