De pronto, todo el mundo está hablando de Studio Ghibli. Las redes sociales estallan con escenas de Totoro, ChatGPT se agota, y hasta marcas que no tienen nada que ver con el cine están buscando cómo subirse a la ola. Pero esto no es nuevo. Lo interesante es preguntarnos: ¿por qué algunas cosas se vuelven tendencia y otras no? ¿Qué hace que un fenómeno cultural se active como una chispa colectiva? Y, sobre todo, ¿qué hacen las marcas y las plataformas para capitalizarlo (o fabricarlo)?
El factor emocional: la nostalgia como motor
Studio Ghibli no es nuevo. Pero su boom actual tiene una razón: la nostalgia. En tiempos de incertidumbre, las personas buscan refugio emocional en estéticas, sonidos y narrativas que les dan paz, fantasía y belleza. Ghibli cumple con todo eso: historias lentas, mundos sensibles, personajes que no gritan. Y justo eso lo convierte en antídoto frente a un mundo hiperacelerado.
Las marcas y plataformas han aprendido a detectar ese tipo de emociones colectivas. No se trata solo de subirse al trend, sino de entender qué necesidad emocional lo está activando. El auge del “Ghibli-core” no está impulsado solo por el contenido, sino por lo que representa: ternura, naturaleza, pausa, mística.
La tecnología como acelerador emocional
Las plataformas digitales están diseñadas para amplificar comportamientos. Cuando una tendencia empieza a surgir, los algoritmos hacen el resto. Recomendaciones, playlists, efectos de video, filtros, retos. Todo está diseñado para que el usuario pueda subirse rápido a la conversación y sentirse parte de algo más grande.
Y aquí es donde entra la estrategia de producto. Las marcas que entienden esto, no solo lanzan contenido sobre una tendencia. Crean funcionalidades, experiencias o activaciones que permitan al cliente participar activamente. No solo ver un video de Ghibli, sino editar uno con esa estética. No solo comprar una taza inspirada en Totoro, sino crear la suya propia. Ahí es donde la tendencia se vuelve experiencia.
¿Cómo usar la tecnología para conectar emocionalmente con el cliente? Aquí van algunas claves:
- Crea herramientas, no solo mensajes: Ayuda a que las personas participen del trend, no solo lo consuman.
- Diseña entornos replicables: Estéticas claras, filtros, plantillas, recursos que hagan fácil ser parte de la conversación.
- Escucha antes de lanzar: Las verdaderas tendencias no nacen en las oficinas, nacen en la emoción colectiva.
- Facilita la personalización: Haz que cada persona pueda adaptar la experiencia a su mundo. Eso es lo que vuelve masiva una idea.
- Piensa en comunidad, no en audiencia: Los trends explotan cuando las personas sienten que están compartiendo algo con otros.
La puerta de entrada a una conversación colectiva
Para que algo se vuelva trend, debe tener una estética clara, una emoción compartida y una forma fácil de replicarse. Las marcas que lo entienden, no lo fuerzan: habilitan el acceso. Dan herramientas, crean contextos y diseñan desde la participación, no desde la imposición.
Y eso va mucho más allá de Ghibli. Lo vemos en estéticas como el cottagecore, el dark academia o incluso la cultura del ASMR. El juego está en detectar qué está pidiendo el consumidor a nivel emocional y luego darle las formas para habitarlo.
No es suerte, es estrategia sensible
Las tendencias no nacen solas. Son el resultado de una combinación entre deseo social, tecnología y timing. Studio Ghibli hoy es tendencia no porque la gente lo descubrió de repente, sino porque estamos emocionalmente listos para volver a creer en mundos suaves, en fantasías con significado y en una belleza sin estridencia.
Y cuando las marcas detectan eso y responden con herramientas, diseño y empatía, no solo se suben al trend. Se vuelven parte de él.