Los drones han proliferado al punto en el que es necesario regular su uso, sobre todo en grandes ciudades, asimismo, representan un dilema en cuanto a temas de privacidad e invasión de propiedad ajena, por lo que en algunos territorios ahora es legal derribarlos, y en el mercado están surgiendo productos destinados al uso defensivo, como rifles que saturan los canales de radio para obligarlos a aterrizar, o medidas más peculiares, como el uso de águilas para cazarlos.
La policía holandesa ahora está dando de qué hablar al revelar que se encuentran entrenando águilas para capturar drones, esto como una medida complementaria al uso de otros sistemas menos curiosos o polémicos, como redes.
Empresas como Amazon han tenido dificultades a la hora de llevar a la práctica ambiciosos proyectos basados en el uso de drones, como la distribución masiva de mercancías.
Por otra parte, el uso mediático de drones, así como el uso para fines de marketing se ha visto envuelto ya en diversas polémicas relacionadas con la seguridad, sin embargo, la tecnología podría tener ya una solución a estos problemas, ya que distintos fabricantes se encuentran trabajando en soluciones para hacer a los drones herramientas más seguras y fáciles de usar: