La estrella roja de marcas como la cerveza Heineken, el agua mineral San Pellegrino o los tenis Converse puede estar en peligro en Hungría si se aprueba una ley para eliminar “símbolos totalitarios” como la esvástica nazi o la hoz y el martillo comunista.
El Parlamento húngaro debate a partir de este martes el proyecto de ley, bautizada ya por la prensa como “lex Heineken”, y propuesta por diputados del partido conservador gubernamental, que cuenta con mayoría absoluta en la Cámara.
Aunque algunos diputados han asegurado que sólo se trata de una ley para eliminar “la contaminación visual”, causada por esos símbolos, y que no va dirigida contra ninguna empresa concreta, según dijo el viceprimerministro, Zsolt Semjén.
“En el logotipo de Heineken aparece la estrella roja, un evidente símbolo político”, afirmó recientemente Semjén a la televisión privada ATV.
Sin embargo, algo que debemos rescatar es el origen de los logotipos, ya que en esencia no pertenecen a la retórica expuesta en la ley. Converse (subsidiaria de Nike), toma su estrella de la energía positiva del hombre y el simbolismo común de “estrella= triunfo” que se tomó como trademark de estos zapatos, originalmente de basquetbol.
Por su parte, Alfred Henry “Freddy” Heineken relanzó la marca de cerveza que había fundado su abuelo, decidió desarrollar una tipografía propia.
Así, a la estrella de cinco puntas que acompaña a la empresa se le sumó la palabra “Heineken” escrita con letras “e” que, por recomendación de Freddy, debían estar levemente inclinadas hacia atrás para que parezca que están sonriendo.
El proyecto de ley, tal como está redactado, prohíbe el uso con fines comerciales de símbolos como la esvástica nazi, la cruz flechada de los filonazis húngaros, la hoz y el martillo comunista, así como la estrella roja.
La ley se aplicaría a partir de 2018 y prevé multas económicas y hasta dos años de cárcel por el uso comercial de esos símbolos.
Los diputados conservadores aseguran que la normativa no prevé prohibir ninguno de estos productos.
Heineken hasta el momento no ha hecho ningún comentario sobre el proyecto de ley, pero la prensa local sostiene que, de aprobarse, podría ser apelada ante cortes internacionales.
El líder del grupo parlamentario conservador, Lajos Kósa, dijo este martes que el proyecto de ley debería ser repensado porque no quiere que Hungría pueda ser sancionada con “serias multas”, según recoge la agencia MTI.
Antes de debatirse el proyecto de ley, Semjén había criticado a Heineken por una sentencia en Rumania que prohibía a una pequeña cervecera transilvana -donde se concentra la minoría húngara en Rumanía- por usar un nombre parecido a otra marca de la multinacional.
El viceprimer ministro aseguró que “la salvación de la cerveza Csíki (que perdió el juicio frente a Heineken) no es un asunto económico, sino nacional” y afirmó que no es aceptable que una empresa multinacional “aplaste una manufactura que funciona en una pequeña aldea”, según un reporte del portal 24.hu.