
México brilla en exportaciones creativas, especialmente en industrias como el cine, la moda, la música y el diseño. Sin embargo, el país enfrenta un serio desafío: transformar esa creatividad en innovación tecnológica sostenible.
De acuerdo con el Global Innovation Index 2024, elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO), la inversión mexicana en investigación y desarrollo (I+D) representa apenas el 0.3% del PIB, muy por debajo del promedio global.
Este rezago estructural impide que el potencial creativo del país se convierta en una palanca de crecimiento económico real.
México sí produce ideas valiosas, pero carece de los recursos estratégicos para convertirlas en soluciones escalables. Esta situación no solo frena la competitividad nacional, también perpetúa la dependencia de mercados externos para capitalizar su talento.
Innovación 2025: ¿Por qué México necesita invertir más en I+D?
Para Víctor Moctezuma, Chief Evangelist y fundador de iLab, el verdadero reto no está en generar ideas, sino en convertirlas en innovación.
“Sin una inversión robusta en I+D, nuestra creatividad seguirá dependiendo de terceros para prosperar”, apunta.
En contraste, países como Corea del Sur destinan más del 4.8% de su PIB a innovación, lo que les ha permitido desarrollar industrias tecnológicas avanzadas y generar empleos altamente especializados.
El estudio de iLab destaca tres áreas clave para cerrar esta brecha: primero, fortalecer la colaboración entre academia y sector productivo para impulsar proyectos con aplicación real.
Segundo, replantear los programas educativos para fomentar habilidades como creatividad, resolución de problemas y pensamiento estratégico desde la formación básica.
Y tercero, apostar por el talento femenino, que enfrenta barreras para acceder a financiamiento a pesar de demostrar altos niveles de retorno e impacto a largo plazo.
Solo el 37% de los negocios en sectores de alto impacto son creados por mujeres, lo que evidencia una oportunidad desaprovechada. Invertir en programas de mentoría, redes de contacto y fondos especializados para emprendedoras podría ser clave para detonar un ecosistema de innovación más diverso y sólido.
LEE TAMBIÉN: Membresía Sam’s Club con descuento especial hasta el 30 de abril
Innovación: El momento de actuar es ahora
México tiene la capacidad de convertirse en una potencia en innovación, pero necesita dar pasos concretos para cerrar esta brecha.
La receta incluye financiamiento estratégico, reformas educativas, articulación entre industria y universidades, así como el impulso al liderazgo femenino.
Si el país logra conectar estos puntos, podrá capitalizar su ventaja creativa y transformarla en crecimiento sostenible y desarrollo tecnológico.
Organizaciones como iLab, que han capacitado a más de 160 mil personas en 10 países y asesorado más de 30 mil unidades de negocio, han demostrado que el cambio es posible cuando se combina talento con metodología y visión estratégica.
Su modelo, basado en el programa MIT REAP, pone sobre la mesa una hoja de ruta clara: innovar no es un lujo, sino una necesidad urgente para el futuro económico del país.