Según los últimos datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), las matriculaciones de los vehículos Tesla cayeron un 45% en enero de 2025, un golpe considerable en un mercado que, por el contrario, vio un aumento general de las ventas de autos eléctricos del 37%.
Este desplome no parece ser una casualidad. A lo largo de 2024, Tesla ha visto cómo su cuota de mercado en Europa disminuía progresivamente. Pasó del 18,2% en 2023 a un 16,6% en 2024, y a principios de 2025, su participación se desplomó aún más, alcanzando solo un 6%. ¿Qué está detrás de esta caída? Por un lado, la competencia de los fabricantes tradicionales de automóviles ha aumentado, con nuevos modelos de vehículos eléctricos que están captando la atención de los consumidores. Además, Tesla ha mostrado pocos avances significativos en sus ofertas, y su flota envejece rápidamente frente a opciones más modernas, variadas y accesibles.
Este cambio no es solo una cuestión de números. Tesla, que antes representaba un símbolo de innovación y vanguardia, parece estar perdiendo su atractivo en un mercado europeo que ahora exige nuevos parámetros. La falta de nuevos modelos y la creciente presencia de competidores más sólidos está empujando a la marca hacia un retroceso en un sector donde, en su momento, fue pionera.
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