El emotional branding expone una comunicación de mercadotecnia y publicidad que dejan de centrarse en el producto para atender los sentimientos del consumidor.
Justamente por eso es que el estratega debe concentrarse en los puntos que fortalezcan este aspecto, aunque algunos se concentran en acciones que sabotean su estrategia, tales como los siguientes.
Concentrarte en el producto. Irás en contra de todo estatuto de emotional marketing si te concentras en el producto en lugar de la experiencia del cliente. “Hacer que viva…” es clave para el consumidor. De hecho, la firma encuestadora Freeman advirtió que tras entrevistar a mil CMO en Norteamérica, Europa y Asia, uno de cada tres de los directivos reconoció que invertirían hasta la mitad de sus presupuestos en experiential marketing, los próximos tres a cinco años.
Sentir vs funcionar. Si bien la funcionalidad de los productos es esencial para ganarse o conservar la confianza del consumidor; esta no es directamente proporcional a las ventas, resulta más efectivo generar sentimientos positivos para que el cliente siga consumiendo.
Ir por lo nuevo. Resulta más costoso concentrarse en atraer nuevos clientes, en comparación con los que resultan asiduos a la marca, por ello es trascendental que en una estrategia de emotional marketing el esfuerzo se centre en la relación de la marca con él, darle seguimiento y generar un vínculo que derive en una relación a largo plazo.