Hace poco más de una década -para ser exactos 13 años hacia atrás, el director Sergio Arau estrenaba la película “Un día sin mexicanos”, largometraje que de manera hipotética hablaba sobre las consecuencias que tendría la desaparición de los mexicanos y el resto de los latinos de California, en Estados Unidos.
A través de un discurso cómico que en aquel momento causó controversia, el filme pone sobre la mesa el valor que los residentes conocidos como “dreamers” tienen para la economía y sociedad estadounidense, y como su desaparición podría generar un caos bastante peculiar en aquella nación.
Ahora, gracias a las políticas migratorias y de residencia impulsadas por la administración de Donald Trump, hablamos de un ficción que podría pasar de la pantalla grande a una realidad tangible.
El día de ayer, Jeff Sessions, secretario de Justicia de Estados Unidos, anunció la cancelación de programa Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA), mismo que desde la administración de Barack Obama otorgaba protección a los jóvenes migrantes indocumentados menores a 31 años, para gozar de beneficios relacionados con la educación y el empleo, entre otros, así como evadir la deportación.
Las implicaciones que esta decisión tendrá para la economía de Estados Unidos serán evidentes, y tendrán efectos para diversos países alrededor del mundo que podrían enfrentarse deportaciones masivas como consecuencia de menos oportunidades y mayores posibilidades de deportación.