Siento que en unos años diré lo mismo del evanescente lenguaje. Éste desaparece ente nuestros ojos y dedos y, si bien existe aún gente valiente que lo mantiene vivo plasmándolo en libros, revistas y editoriales de periódicos, el esfuerzo, aunque gigante, es nimio contra el embate creciente de la tecnología que, aunada a la apatía de escribir y la magia de la foto instantánea, está dando cuenta del lenguaje escrito una generación millennial que pareciera que lo aborrece. El problema es que, si no escribes, no lees.
Snapshot
“Snapshot” la plataforma (del ícono del fantasma) para el tomado y editado de fotos instantáneas insertables en redes sociales, acaba de lanzar su IPO en la Bolsa de Valores de NY. El resultado, espectacular; más exitoso de lo esperado. ¿Por qué?. Porque representa y oficializa una tendencia que, desde hace años, se viene agigantando en nuestra sociedad. “la pereza de escribir” y la facilidad de foto-emitir una imagen que puede o no, representar una emoción o un “estado de estar” y no cuesta esfuerzo compartir. “Una imagen vale más que mil palabras… en esteriodes”.
Pictures Rupestres
Es todo dibujo o boceto prehistórico que existe en algunas rocas o cavernas. El término «rupestre» deriva del latín rupestris, y éste de rupes (roca). De modo que, en un sentido estricto, rupestre haría referencia al lenguaje pictográfico sobre las paredes de cavernas hace millones de años. Nuestros ancestros dibujaban para representar la realidad que sus ojos evidenciaban. Toros, mamuts, águilas, astros y seres humanos. Sin embargo, desde ese tiempo tan remoto, los humanos empezaron penosamente a desarrollar iconos más complejos, grabados secuenciales y conceptos significativos, “Estelas” en las rocas y glifos para representar un poco más de aquello que veían y no solo su imagen. Comenzaron a inventar el lenguaje para comunicar, no sólo realidades vistas y atestiguadas, sino sentimientos aunados a esas realidades. Cayeron en cuenta que el lenguaje era el único capaz de crear esas sensaciones asociadas a emociones.
EMOJI
Luego vinieron los dispositivos móviles de telecomunicación y los símbolos ASCI y, en 1990, los nefastos EMOJIS japoneses para representar -supuestamente- LAS EMOCIONES conjugando la endémica y ya persistente pereza a las frases largas y la estrechez de una pantalla de teléfono. Podemos culpar al iPhone que, si bien no fue el precursor, si fue la plataforma en darle difusión internacional.
“A long long time ago. I can still remember. How that music used to make me smile”. Hoy diría: “Hace mucho mucho tiempo, aún recuerdo, como tus cartas me hacían sonreír o llorar”.
Recuerdo como los poemas me hacían soñar. Las aventuras atrapadas en párrafos me empujaban a voltear presuroso las páginas de una novela. Como olvidar aquel lenguaje menudito y apretujando en una carta de amor adolescente. Pienso que jamás una imagen será capaz de sustituir una palabra pegada a otra con un sentido preciso.
Las ultimas palabras de American Pye que hacen referencia a “The Day the Music Died” me asustan, no lleguemos a decir alguna vez: “El día que dejó de existir el lenguaje”.