Hace un par de meses recibĂ un mensaje de un ex-alumno pidiendo que lo ayudara con un asunto personal que no lo tenĂa tranquilo.
Una de las primeras recomendaciones que les doy a mis alumnos de primer semestre de la carrera de publicidad y de comunicaciĂłn es que se fijen muy bien en lo que sucede a su alrededor. Que vean cĂłmo se comporta la gente y que, en la medida de lo posible, escuchen todo lo que se dice en la calle, en los espacios pĂşblicos, restaurantes, cafeterĂas, etc., para que tengan un panorama más amplio de los que podrĂan ser sus futuros pĂşblicos a los que van a dirigir sus mensajes.
Frecuentemente es el caso de que la persona de mayor Ă©xito en una sala de reuniones no es necesariamente la más inteligente o más ambiciosa, pero la que tiene la capacidad de mejor conectarse y relacionarse con los demás. AĂşn asĂ, muchos de nosotros –yo incluido– invertirán en nuevas habilidades y en la formaciĂłn de grandes visiones, descuidando de las relaciones a lo largo del camino. Este comportamiento no es exclusivo de la nuestra o de cualquier industria en particular, sino un subproducto de nuestro tiempo.
Esta era digital, en muchos sentidos, ha despertado -0 quizás visibilizado más- conciencias colectivas respecto a temas transversales y transcendentales. Me refiero por ejemplo a asuntos como el maltrato animal y el cuestionamiento a la existencia de los zoolĂłgicos; cuestiones de corrupciĂłn y responsabilidad social y polĂtica en manos de los ciudadanos; bĂşsquedas espirituales para aprender a estar mejor acá; reflexiones sobre ecologĂa y el cuidado del planeta, etc. Pero el tema que hoy traigo a colaciĂłn tiene que ver con la responsabilidad social de la publicidad.
“Me voy, pero antes de irme les dejarĂ© un recuerdito para que esto no se quede asĂ”, es una de las frases más comunes a las que uno se enfrenta cuando la gente está harta, molesta, a disgusto con la empresa y lo deja de manifiesto en los cuestionarios de salida o a travĂ©s de distintas acciones que no son del todo Ă©ticas ni profesionales y que lo Ăşnico que harán es polarizar una situaciĂłn donde el más afectado será la persona que está renunciando.
Me temo que fuera de los entornos acadĂ©micos, el tĂ©rmino “persuadir” lleva implĂcito algunas connotaciones negativas que lleva a las personas a pensar que “persuadir” es algo parecido a “manipular”.
El sábado pasado me encontrĂ© con un showroom de la marca Tesla en el centro comercial Santa Fe, ahĂ tuve la oportunidad de conocer el modelo S. Tesla es un caso que ya he utilizado en mis cursos para discutir posibles avenidas de posicionamiento. En este artĂculo harĂ© un análisis de las expectativas que visualizo para dicha marca.
No necesitas conocer todos los datos que giran entorno al marketing digital pero algunos son buenos argumentos para que inviertan, acá te comparto unos cuantos.
Ninguna empresa está exenta de sufrir una contingencia, ya sea por fenĂłmenos de la naturaleza como puede ser un temblor, inundaciones, huracanes, o por cuestiones administrativas como los son una intervenciĂłn por parte de la autoridad para desalojar el lugar de trabajo, fallas tĂ©cnicas en el edificio donde está ubicada la empresa y hasta por errores de la administraciĂłn de la inmobiliaria que pueden llegar a afectar a todos los arrendatarios que ocupan el inmueble y que confĂan en que la situaciĂłn legal del edificio está en regla.
Un acontecimiento deportivo, mediático y publicitario como pocos. Por lo tanto, con un impacto económico muy importante, tanto para las localidades involucradas como para los patrocinadores. Es negocio seguro.
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