
El origen del crowdfunding, o financiamiento colectivo, en el mundo estuvo vinculado a la necesidad de los artistas y la gente de la cultura de buscar el dinero para cumplir sus sueños, materializados en discos, conciertos, pelĂculas,
Es cierto que una de las cosas más fascinantes de Internet es que todos cabemos, sin importar absolutamente quién tenga conexión, y un teclado se convierte en fuente potencial de información.
Y me lo pregunto. Una y otra vez. Y no tengo idea. Es cierto que cuando menos me doy cuenta estoy pegada a la pantalla, buscando algo o nada, curioseando, mirando, fugada de mi propio yo, evadiendo y…, lo confieso, perversamente perdida en la inmensidad de la informaciĂłn sin saber con certeza para dĂłnde me dirijo ni por quĂ© estoy allĂ, conectada.
La onda digital ha revolucionado desde los detalles más inconscientes de las formas y hábitos de vida y pensamiento de millones de personas hasta, incluso, nuestra lengua. Por ejemplo, la Real Academia Española ya aprobó como castizas las palabras tuit, tuitear, tuiteo y tuitero, que se suman a muchas otras como Internet, web, blog, tableta, clic, etc.
Que una lĂnea escrita por X persona o una foto tomada por cualquiera pueda tener algĂşn tipo de impacto en una comunidad sigue dejándome pasmada.
La reciente y reñida contienda, muy maquiavélica por cierto, entre Obama y Romney no se dio sólo en las urnas. La batalla virtual fue tan intensa como la de votos de verdad, y en un ámbito abierto e ilimitado como la red
No dimensionamos el impacto que una sola lĂnea en Twitter puede tener: quiĂ©n nos lee, quĂ© piensa, quĂ© suma esa idea a la imagen que cada cual se hace de uno. Y tambiĂ©n aplica tal cual para las empresas, pues está en juego la reputaciĂłn de la misma.
Sigo gozando del papel de abogada del diablo. ÂżEn el futuro los cientĂficos le van a achacar a Internet la reducciĂłn en la capacidad de los cerebros humanos? ÂżCada dĂa no solamente leemos menos sino que podemos leer menos? ÂżVa a cambiar el concepto de lectura al de “picalectura”? Tengo miedo. SĂ, lo confieso.
Cualquiera dirĂa que me dedico en la vida a promover el apagĂłn digital o que soy parte de una comunidad amish o menonita, que nacĂ en otra Ă©poca y aparecĂ un dĂa acá o quiĂ©n sabe quĂ© más, porque siempre estoy escribiendo de asuntos anti-tecnologĂa.
Me encantan los reaccionarios, esos personajes que un buen dĂa deciden no quedarse quietos y mudos
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