
Tenemos la idea de que Internet nos ha hecho libres, que estamos enterados de lo más importante e informados permanentemente, bien informados, suponemos. Al respecto quiero preguntarles: ¿cuántos de ustedes vieron el video de la mujer que es devorada en China por unas escaleras eléctricas de un centro comercial? O, ¿cuántas veces dieron play al video del hombre que ahoga a su hijastra en una piscina en Michoacán?
Ahora internet es vĂa fácil para todo tipo de mercadotecnia y no sabemos ya ni cĂłmo nadar en los mares de informaciĂłn que nos intentan ahogar. Son corrientes de informaciĂłn -tendencias, Ăşltimas noticias, opiniones- que nos arrastran en sus olas sin darnos casi ni cuenta. Y sin darnos tiempo ni permiso para pensar y adoptar un criterio frente a cada asunto.
Yo fui una de las que puso la foto de perfil con la bandera de arco iris. Me pareció una alternativa fácil para decirle a la comunidad LGBTTTI y a mis amigos gays, lesbianas, bisexuales y etc.: Me solidarizo con su causa por la igualdad. Un amigo gay me comentó que para él fue muy interesante saberse tan rodeado de apoyo de la gente a través de un detalle tan simple como el color de una foto. Incluso supo acerca de la postura frente al “matrimonio de personas del mismo sexo” que tienen algunos de sus conocidos, que él no imaginaba.
Como siempre me ando quejando de la vida digital y sus responsabilidades, del supuesto perjuicio que nos hacen nuestras obsesiones por los tecladitos, de la deshumanización de esta época, etc., hoy tengo noticias maravillosas. Podemos ser digitales –casi imposible escapar de este mandato- y a la vez leer literatura. Eso equilibra bastante las cosas, a mi modo de verlas.
Es cierto, siempre que me decido a escribir sobre papá Facebook, el pobre no sale bien librado. A no ser que sea porque juntó a un hijo y a su madre después de 50 años, gracias a él encontraron a un perrito desaparecido o alguien supo de un viejo amigo al que daba por perdido. Por lo demás, francamente, qué cantidad de problemas nos ha ocasionado Facebook. Y más a los facebookhólico
La tecnologĂa nos hace la vida más fácil, más práctica e incluso más divertida. Nosotros mismos nos vamos inventando cuanta aplicaciĂłn y cuanto gadget para mejorar nuestro estar; eso creemos.
He de confesar que en medio de la inmensa preocupación que me genera el vertiginoso avance que tienen en nuestras vidas y formas de ser los inventos tecnológicos, me dio mucha tranquilidad saber que Google, en Europa, da pasos para ir más allá de ser una plataforma de búsqueda y le apuesta en forma los contenidos de calidad.
Es interesante cĂłmo ahora inventan aplicaciones que nos ayudan a resolver la vida. Las hay para tantos fines como queramos imaginar y en nuestro telĂ©fono podemos almacenar un sinnĂşmero de herramientas que nos miden, explican, anuncian, controlan, motivan, cuidan, etc. Bueno, pues ahora me encontrĂ© con que están desarrollando apps para evitar la violencia de gĂ©nero, sĂ, la violencia machista contra la mujer, esa que nos hace saber que estamos en la edad media aĂşn en tĂ©rminos de equidad y de respeto.
Antes eran las enciclopedias, pesadas y enormes, y en general las bibliotecas o la sabidurĂa de algunos donde uno podĂa conseguir la informaciĂłn que se necesitaba. Ahora, tenemos acceso inmediato a mares de informaciĂłn, cierto, pero tambiĂ©n resulta bien peligroso ahogarnos en ellos.
Respecto a este punto, encontrĂ© el estudio titulado “RepresentaciĂłn desigual y estereotipos de gĂ©nero en la bĂşsqueda de imágenes para profesiones”, a partir del cual un grupo de investigadores de la Universidad de Washington sacaron una serie de conclusiones interesantĂsimas. Y fue asĂ de simple: pusieron la palabra CEO (director ejecutivo) en Google y en las primeras 14 filas de fotos sĂłlo aparecen hombres. ÂżY quĂ© creen? La primera fotografĂa de una mujer es nada más y menos que Barbie, sĂ, la muñeca debido a una campaña de inclusiĂłn laboral en la que usaron a la patĂ©tica rubia.
Frente a esto, pues claro, concluyeron que en los resultados de búsqueda por Internet existe “estereotipos exagerados y una representación insuficiente sistemática de las mujeres”. Es que contaron las 100 primeras fotos de esta búsqueda de CEO y en ese grupo tan sólo 11% son mujeres. ¡Qué barbaridad!
Esto no corresponde a la realidad. El punto clave acá es que creemos ciegamente en esas búsquedas y no nos hablan con la verdad, o no siempre, o no sé en qué porcentaje… Grave.
La poetisa paquistanĂ Rupi Kaur, que vive en Toronto, decidiĂł subir a las redes sociales su trabajo fotográfico “Period” para su curso de retĂłrica visual. Quiso desmitificar la menstruaciĂłn y mostrarla como lo que es: un evento natural y normal en la vida de nosotras. Sin embargo, algo tan obvio resultĂł ofensivo para Instagram, que decidiĂł que este tipo de fotos iban contra las polĂticas de la empresa y las borrĂł.
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