Desde fines de agosto cuando comience el nuevo torneo, el fútbol ya no podrá verse en televisión abierta en la Argentina.
Esto es porque, luego de 8 años de gratuidad a través del programa “Fútbol Para Todos”, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) le vendió los derechos transmisión a dos empresas estadounidenses: Fox y Turner.
De acuerdo con lo anunciado, las nuevas propietarias de los derechos televisivos del fútbol argentino venderán un pack para acceder a los partidos en alta definición que costará 300 pesos por mes (unos US$ 16), limitado a quienes ya pagan servicio de TV por cable o satélite (hoy entre US$ 48 y 62).
FPT fue un programa creado durante la presidencia de Cristina Kirchner (2007-2015) por el cual el Estado había comprado los derechos de televisión del fútbol y retransmitía todos los partidos gratuitamente a través de los canales de TV abierta anlógica y Televisión Digital Abierta (TDA) en alta definición.
“El gobierno de Mauricio Macri, ex presidente del club de Boca Juniors, que durante su campaña presidencial había prometido sostenerlo, buscó terminar el convenio para volver a un esquema de contrato con privados en el que los usuarios paguen por ver los partidos”, publicó La Razón con datos de AFP.
Fox y Turner accedieron al contrato al vencer en la licitación a la empresa catalana Mediapro e ESPN y ofrecer una inversión global de US$ 2.000 millones por un contrato de cinco años (con opción a otros cinco).
El fútbol llegará a través de dos cadenas que se llamarán TNT Sports y Fox Sports Premium. Ambas señales se repartirán los 14 encuentros de cada fecha, 7 para cada uno de los canales. También se podrán ver a través del teléfono celular.
El negocio es potencialmente multimillonario si se tiene en cuenta que entre todas las categorías de la AFA se disputan más de 5 mil partidos por año.
El negocio vuelve a los bares
Durante la década de 1990 y los primeros años del siglo 21, las transmisiones se hacían por TV por cable, abonándose a un extra para ver los partidos más importantes de cada fecha a través de un decodificador. En esos años, como para muchos de los habitantes de Argentina era imposible pagar el abono, los bares transmitían los juegos en sus TV, con la condición de que la gente consumiera en sus locales.
Es por esto que desde la nueva privatización del fútbol por TV se espera que esto se vuelva a repetir: cuando los fanáticos que no puedan pagar un abono de cable y DirecTV, vayan a los bares a ver a su equipo favorito.