Mientras la inversión en publicidad y marketing durante 2017 a nivel global fue de 594 mil millones de dólares, de acuerdo con estimaciones de Zenith, este año se incrementará.
Pero no basta con la creatividad, Big Data o las estrategias que el mercadólogo crea que son las mejores, sino que siempre hay que regresar a las bases, al camino que marcaron los expertos.
De ahí que el profesional de la mercadotecnia debe tener claras tres claves: necesidad, deseo y demanda.
Philip Kotler define la primera como “una sensación de carencia de algo, un estado fisiológico o psicológico”. En este sentido, según los psicólogos, las necesidades no son creadas por la sociedad ni por los especialistas de marketing, sino que forman parte de la naturaleza humana.
Abraham Maslow en 1943, las integró en la Pirámide de Maslow, de las más básicas a las más sublimes: básicas, de seguridad y protección, sociales, de estima y de autorrealización.
De ahí que la necesidad sea tan diferente al deseo, el cual es en concreto, la forma en que un individuo expresa la manera de satisfacer una necesidad.
Por ejemplo, cuando un consumidor necesita satisfacer su sed, entonces la cubre con su deseo por refresco o por agua.
De ambos conceptos parte la demanda. Un deseo se convierte en demanda cuando una persona, reconoce una necesidad -por ejemplo que necesita viajar de un punto a otro- la canalizada hacia un deseo -comprará una bicicleta-, y tras haber pasado por las diferentes fases de un proceso de compra, hace ya petición concreta de un producto.
Es decir, el deseo deriva en demanda con base en dos factores: los estímulos de marketing y la capacidad, pues el consumidor puede desear una bicicleta Colnago, por ejemplo, pero no todos pueden comprarla, ya sea por el dinero o porque es italiana y se consigue en sitios limitados, dependiendo de la demanda.
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