Empresarios como Elon Musk, CEO de Tesla y el fundador de Microsoft, Bill Gates, han expresado abiertamente que los humanos deben convertirse en cyborgs para no ser desplazados por un robot, ahora parece convertirse en una realidad.
La firma Epicenter, ubicada en Estocolmo, ofrece a sus empleados implantarles un microchip del tamaño de un arroz, en el pulgar, para que sus trabajadores tengan la opción de moverse en la empresa, es decir, abrir puertas, operar impresoras, o pedir comida con solo deslizar su dedo.
Sin embargo, no todos los empleados parecen estar de acuerdo, por lo que los trabajadores que aceptan volverse cyborgs celebran una especie de fiesta, ya que significa volverse “empleado de confianza”.
Aunque los chips ya eran muy conocidos, nunca se habían utilizado para etiquetar a los empleados de una compañía a gran escala, salvo que se tratara de chips de seguridad o rastreo. Los microchips generan datos del empleado, los cuales muestran la frecuencia con la que el empleado asiste a trabajar, qué compra, o qué hace.
Aunque solo 150 trabajadores han aceptado implantarse el microchip, la compañía tiene 2 mil empleados más que todavía no tienen el chip. Se trata de la tecnología de la compañía Near Field Communication (NFC), la misma que produce tarjetas de crédito o implementa sistemas de pagos móviles.
Sin embargo, los empleados que se niegan a volverse ciborgs es por el temor de que los hackers puedan obtener extensiones de información personal, lo cual podría tratarse de toda la información de vida de una persona, no solo datos específicos, como los celulares o el correo electrónico.
Ante esto, las compañías intentan calmar los ánimos con la promesa de visitas a ingenieros, quienes monitorean el estado del implante. Dicha actividad ha sido bautizada como “moverse con electrónica”.
Swedish Startup #hub @EpicenterSthlm is rendering their #cyborg vision, chipping 150 nexgen humans with NFC comms! https://t.co/y7tDelsVtj
— Bruno A L Ahualli (@brunoahualli) 4 de abril de 2017