Internacional.- Lo que comenzó como un caso de desvíos contables, se ha transformado en una grave crisis de marca para Toshiba. El escándalo se conoció en julio y desde entonces, los problemas no han dejado de crecer.
La novedad de fin de año es doble en Toshiba: por un lado, el gigante japonés quiere eliminar hasta 7 mil empleos especialmente en su división de electrónica de consumo. Por otro, dice que es imperioso deshacerse de sus participaciones en dos subsidiarias para sanear sus cuentas, que son las que fabrican TV. Todo esto se suma a la venta que hizo de su “división de sensores”. La compró Sony en octubre pasado.
En efecto, la rama de electrónica relacionada con “Estilo de vida” es la que Toshiba muestra como la más afectada por el recorte en las ventas, “es la división de peso que genera más pérdidas en la actualidad a Toshiba”, publica el diario financiero japonés Nikkei.
De esta forma, de confirmarse, Toshiba se apartaría de la fabricación de televisores, una de sus insignias de marca y por lo que es muy conocida en todo el mundo.
Según Nikkei, la empresa también está pensando en deshacerse de su cartera en Toshiba Tec, dedicada a soluciones para negocios minoristas, y también de parte de su unidad de equipamiento de diagnóstico por imagen para hospitales, Toshiba Medical Systems.
Según los medios japoneses, las intensiones de Toshiba podrían ser enfocarse en el negocio de los semiconductores, donde tiene una participación que ha ido cayendo año a año. Se trata de ingresos multimillonarios, por lo que cada punto menos de market share, se transforma en grandes pérdidas.