Este tipo de segmentación se basa en el hábito de consumo que presentan los usuarios, es decir, parte desde lo que regularmente compran, de esta forma las marcas logran conectar con su audiencia clave, sin hacer suposiciones para saber que les agrada en mayor cantidad.
El estudio psicológico o psicográfico ayuda a las marcas a comprender qué es lo que el consumidor espera y lo que la marca tiene que hacer para llegar directamente a ellos, saber todo sobre nuestro target es uno de los punto clave para potenciar las ventas y crear perfiles mucho más efectivos y precisos.
Los expertos indican que el posicionamiento también es una forma de segmentación psicológica, pues es una de las maneras de llegar a la mente de los consumidores con valores próximos a sus gustos o actitudes ante la vida. Por lo anterior, las marcas no se deben quedar sentados realizando sólo segmentaciones demográficas, sino que deben de buscar aspectos más concretos y específicos.
Para iniciar esta estrategia las empresas estudian la identidad, el estilo, los intereses y las actitudes de aquellos que sean parte de la audiencia, para después realizar un filtro en el se puedan crear mensajes diseñados para cada uno de ellos, con esto se descifra algo más que sólo su edad y su domicilio, también te darás cuenta de razones más profundas como que es lo que piensan y sienten.
De acuerdo con Forrester sólo el 31 por ciento de los consumidores entregan de manera consistente sus experiencias en diversos canales. Llegar a comprender la psicología del consumidor requiere mucho tiempo y esfuerzo y no es una información que se encuentre de forma tan sencilla, sin embargo la evolución de las herramientas tecnológicas han hecho de que cada vez los consumidores compartan más y más información sobre ellos mismos por su propia mano.