Desafortunadamente, muchos propĂłsitos empresariales o de marca son solo palabras bonitas en un
papel. El verdadero desafĂo es vivir ese propĂłsito en cada producto, cada servicio, cada interacciĂłn.
No basta con sonar bien; las empresas deben ser auténticas en su núcleo. En caso de no hacerlo, las personas se darán cuenta y nuestra reputación entrará en juego, la confianza hacia nosotros decaerá.